Identidad Molinera Francisco Delgado de la Flor
La Molina, institución centenaria cargada de historia, líder en el desarrollo de la agricultura en el Perú, de anécdotas, de alegrías y desdichas, de apoyos y abandonos, sigue sosteniendo señera y noblemente la prioridad del desarrollo de la educación universitaria y de la agricultura. Recientemente, se ha publicado que La Molina está considerada dentro de las 3 mejores universidades del Perú y el puesto que ocupa a nivel mundial, pero si lo analizáramos proporcionalmente de acuerdo al presupuesto que maneja y el número de docentes y alumnos, estoy seguro que seríamos la primera y la más ordenada e importante universidad pública del Perú. La Molina estableció en el Perú la organización de los currículums flexibles, el sistema de créditos, la filosofía de hacer investigación en beneficio de la educación y el desarrollo del país, la enseñanza con investigación, el establecimiento de empresas universitarias que generen prácticas, trabajos, experiencias y dinero para apoyar los ingresos de la institución para seguir apoyando la universidad, el pago solidario de todos los estudiantes, la prioridad de internet en el desarrollo universitario, la frecuente y continua renovación de los currículums, la prioridad en el desarrollo de la Biblioteca, etc, etc. Esta universidad se ha desarrollado cultivando un tipo de comportamiento y actitud que se conoce como espíritu molinero. Pero ¿qué es el espíritu molinero?, es un sentimiento, una actitud que identifica al molinero y que se va formando con diferentes acciones que se producen durante la permanencia del alumno en la universidad, los docentes y los empleados, estas acciones son generadas por la misma universidad normalmente. Las antiguas promociones mantuvieron esta identificación con mucho espíritu de grupo y con promociones bien definidas, después, al convertirse la Escuela de Agricultura en Universidad, la masificación, el crecimiento del número de facultades, la flexibilidad del currículum y las presiones sociales de las décadas del 60 y 70, relegaron ese sentimiento molinero; ahora en la última década se trató de recomponer este estímulo, creando elementos extracurriculares que refuerzan la identidad y crean un espíritu de cuerpo que identifique al molinero y lo caracterizan en su personalidad y accionar. Ser molinero no significa solamente y como nuestra marinera lo dice, un vaso de pisco o una proclamación, la identidad ahora es de otro tipo, es la identificación con los triunfos que se obtengan y allí crear un espíritu de unidad, de apoyo mutuo, de convencimiento de sus méritos individuales o grupales. Con ese pensamiento y objetivo, es que desde hace 10 años se pensó y trazó una política que fomente este nuevo espíritu molinero de acuerdo a la época en que vivimos; a eso han respondido múltiples acciones; externamente: fomentando la presencia de la universidad en foros internacionales y con múltiples convenios con instituciones foráneas, a través de alumnos y profesores, viajando, publicando notas, revistas, libros y videos que lleguen a las instituciones extranjeras, recibiendo y fomentando la presencia de delegaciones extranjeras y reconociendo que los estudiantes pueden llevar cursos aquí o en otra universidad y ser reconocidos en su currículum. Pero es en nuestro país y en La Molina donde ese espíritu se forma mejor con una serie de acciones que muchas veces se realizan sin mayores ideas pero que al final nos llevan a reforzar nuestro sentimiento de unidad, compromiso, solidaridad que es lo que significa el espíritu molinero. El jugar un partido y acompañar a nuestro equipo, el recibir una agenda con fechas académicas pero además con chistes, opiniones o sentencias, el usar un poncho verde y amarillo en determinadas ocasiones, el viajar juntos fuera de Lima a realizar prácticas, el reunirnos alrededor de una pachamanca, la fiesta de fin de ciclo, el tener una tarjeta de visita con nuestro internet, el tomarnos unas chelas juntos, el participar en una danza folklórica y ser los primeros ganando en todos los concursos, el organizar y preparar el corso primaveral, el caballo de paso, la maca, la referencia a determinados profesores que se hicieron conocidos por su personalidad, el comedor universitario, las manifestaciones al Rectorado, etc, etc; todo eso conforma un espíritu unitario que nos acompaña durante toda nuestra vida y que se refleja cuando nos encontramos con otro molinero, sin importar la edad, la facultad o la actividad. Creo que este sentimiento debemos seguir cultivándolo y apoyándolo porque representa algo que nos identifica como molineros; y si a nuestro país le falta identidad y nos quejamos de ello, el tener identidad molinera nos acerca a fijarnos esa identidad que no tiene el país y por ende contribuir a crear esa conciencia de nación. Nuestra identidad nos convierte en una gran familia y la familia se cuida, se mantiene, se apoya y se trabaja juntos, es pues solidaridad, unidad, compañerismo y también ilusión y perseverancia. Ahora el logro que hemos obtenido en este estudio internacional que nos señala como los mejores, debe ser acompañado con la información necesaria para que todos conozcan lo logrado y así se refuerce nuestra identidad de excelencia a nivel del Perú. ¡Honor al mérito!
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