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El despliegue de instrumentos y musicalidad de la que fueron artífices y echaron gala nuestros “hidalgos y andariegos” tunos, en la interpretación de esta famosa obertura, fue el punto que inclinó la balanza de un estricto y exigente jurado en este reñido certamen.
Ocho de las mejores tunas nacionales y una tuna extranjera participaron tratando de obtener uno de los premios que se otorgaron en este concurso. Gracias a su gracia, encanto y picardía, tres de estos quedaron con nuestros muchachos: premio a la Mejor Bandera, premio a la Mejor Interpretación Musical, y por supuesto, el premio a la Mejor Tuna por segundo año consecutivo. En segundo lugar, quedaron los tunos de la Universidad César Vallejo de Trujillo, y en tercer lugar quedó la Tuna de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Si Rossini hubiese estado vivo, se le hubiese visto muy complacido sentado en las primeras butacas del ZUM de la U de Lima , escuchando las bien acompasadas notas de su famosa pieza musical El Barbero de Sevilla , y muy bien acompañado de la barra de las infaltables y bien organizadas “fans”de la Tuna, hermosas chicas quienes estuvieron alentándolos en todo momento regalando sonrisas y claveles.

N.R.: Esta nota fue elaborada por los tunos, que quien mejor que ellos para expresar con sus palabras lo que esa noche aconteció en el Zum de U. De Lima. |