| DISCURSO
DE ASUNCIÓN AL CARGO
DE VICERRECTOR ADMINISTRATIVO
ING. LUIS BRICEÑO BERRÚ
Sr. Rector, Ing. Luis Maezono Yamashita
Sr. Vice-Rector Académico, Dr. Víctor Guevara Carrasco
Señores Decanos
Señores Profesores
Personal Administrativo
Alumnos
Amigos todos
Muchas gracias por acompañarme en esta ceremonia
de juramentación, en la que hoy asumo el honroso cargo de
Vice-Rector Administrativo de nuestra querida y prestigiosa Universidad.
El destino, que no nos envía heraldos, me ha
puesto hoy frente a esta gran responsabilidad, responsabilidad que
asumo con humildad, pero con la seriedad, entereza y fortaleza moral
que ella demanda.
Agradezco a quienes pensaron en mí para confiar
este encargo; agradezco también a todas las personas que
con sus felicitaciones y sus manifestaciones de apoyo están
aumentando la fortaleza de mi espíritu para cumplir con la
difícil tarea que representa este Vicerrectorado Administrativo:
Gracias por la confianza depositada; espero pues no defraudarlos.
Espero no defraudar a la comunidad molinera. Pondré todo
mi esfuerzo, dedicación y entrega para cumplir con el encargo
con el que hoy me honran.
Sé que la tarea es ardua, el trabajo es intenso;
siempre hay mucho que hacer y por hacer en nuestra universidad;
como decía nuestro gran poeta César Vallejo: Hay
hermanos, muchísimo que hacer.
Consolidar los importantes logros de la gestión
anterior, avanzar con lo que ha quedado pendiente e iniciar y avanzar
con lo que se debe hacer por alcanzar los objetivos de la Universidad,
buscando la modernización de nuestro sistema administrativo,
es una gran tarea que requiere del concurso de todas las inteligencias
y todas las voluntades, de los que participamos en la Universidad:
docentes, estudiantes, personal administrativo y egresados; de los
jóvenes y de los viejos (entre comillas). No
debemos caer en el error, los viejos, de creer que la
experiencia suple a la inteligencia, ni lo jóvenes, creer
que la inteligencia suple a la experiencia. Cuando ambos se juntan,
forman la amalgama perfecta para lograr los objetivos trazados.
Tampoco debemos caer en el mesianismo; no creo que el destino de
la Universidad deba depender de sólo una o dos o tres personas:
el aporte de todos es importante y necesario para lograr nuestras
metas, para lograr el éxito y para seguir manteniendo a nuestra
casa de estudios en el sitial que se merece. Del esfuerzo de todos
y cada uno de nosotros depende el destino de nuestra universidad.
En este sentido, quisiera decirles que esta administración
hará una gestión de puertas abiertas al diálogo
franco y respetuoso, a las sugerencias e ideas que todos se dignen
hacer y aportar. No olvidemos que la sociedad espera mucho de la
Universidad y la Universidad espera mucho de nosotros, debemos darle
lo que ella se merece; debemos servirla y no servirnos de ella.
Ésta será una administración
transparente, honrada, justa y con equidad. Es muy probable que
cometa errores, y por ellos ofrezco mis anticipadas disculpas, pues
soy un ser humano, y sólo Dios y los burros no se equivocan.
Dios porque lo sabe todo, y los burros porque nunca dicen nada.
Pero tengan la certeza de que, jamás, las decisiones que
tenga que tomar en mi gestión, ni los errores que pueda cometer
en ella, serán producto de la mala fe ni de algún
afán usurero. Voy a cumplir pues con mi deber por la Universidad
con todo el cariño, la entereza y la fuerza que ella siempre
me ha inspirado. Les pido también continuar trabajando por
y para nuestra querida universidad, con el mismo cariño y
la misma mística; con la constancia en el trabajo y la voluntad
férrea para salir adelante, atributos que son la impronta
que identifica a los molineros. Los molineros son todos aquellos
que viven, que sienten a nuestra universidad, y que vibran con ella,
vengan de adentro o vengan de afuera. El que no lo siente así,
no merece llamarse molinero.
No quisiera dejar pasar esta oportunidad , para expresar
también mi profundo agradecimiento a aquéllos profesores,
a aquéllos maestros que ya dejaron nuestras aulas y nuestro
amado campus, pero que siguen presentes en nuestras
mentes y en nuestros corazones, porque ellos abrieron y siguen abriendo
la trocha y el camino del éxito de nuestra querida alma máter;
porque ellos, con loable e inigualable paciencia, dedicación
y cariño, muchas veces incomprendidos, casi siempre incomprendidos,
como dijo un poeta peruano, con el alma hecha jirones por
tanta ingratitud; ellos, sembraron en nosotros la semilla
del saber, del cariño por nuestra alma máter y por
el campo; semilla que ahora brota vigorosamente en nuestros pechos,
en el pecho de cada molinero; porque ellos hicieron y nos enseñaron
a hacer realidad el lema de nuestra universidad: Cultivar
al hombre y al campo
. Ellos jamás impregnaron
ni trataron de inyectar su verdad o su razón con diatriba
o invectiva: Don de gentes: Gran ejemplo a seguir. A todos ellos
quiero pedirles que nos sigan prodigando con su sapiencia y experiencia,
para que esta universidad siga siendo grande para nosotros y para
el país. La Universidad los necesita también, y mucho.
Para ellos, los aún presentes, que pueden volver
a esta su casa, y para los que se fueron y que ya no podrán
volver: nuestra eterna gratitud.
Finalmente, a todos, colegas, alumnos, egresados y
personal administrativo, les deseo los mayores éxitos en
su gestión, que el éxito de nosotros es también
el éxito de nuestra universidad.
Muchas gracias.
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