LIBERALISMO E
INTERVENCIONISMO:
los problemas del análisis de coyuntura.
Democracia y mercado a comienzos de los noventa.
(extractos)
publicado en la revista de
Ciencia Económica No 26 Enero-Abril de 1992
El Origen de la Sociedad Moderna
Cuando un bien que uno produce tiene la motivación del intercambio, es decir no está destinado a la satisfacción directa de una necesidad del productor, se dice que tiene como objetivo la satisfación de otros, en este sentido esta actividad responde a un interés social. En tanto que se efectúe realmente la transacción y se reciba como retorno un bien o la capacidad de obtener bienes (la forma dinero) se cumple el objetivo esencial del productor: su satisfacción personal, egoísta privada.
Bajo estos simples principios se levanta la sociedad moderna y el conjunto de sus instituciones diferenciando los dos aspectos del intercambio: social y privado. El que corresponde a los intereses comunes de los individuos, generales universales y expresados (formalmente) en el Estado o Sociedad Política y el que corresponde a los intereses particulares o personales defendido por las instituciones privadas o de la Sociedad Civil. Ninguna de estas instituciones sería posible si antes no se hubieran dado (y se den) las condiciones para desarrollar ampliamente el intercambio: el mercado.
No cualquier clase de mercado, particular geográficamente o históricamente localizado, sino un mercado que exprese la eliminación de las barreras que impidan la posibilidad de que el productor pueda realmente vender su producto, es decir esté libre de los lazos de dependencia personal bajo formas patrimoniales o dictatoriales correspondientes a otras formas de Estado formal y realmente defensoras de minorías. Estamos hablando del mercado mundial, estimulado por el desarrollo y predominio de la circulación mercantil, es decir por la capacidad de vender más barato. Hasta aquí los precios expresan una relación directa con sus costos de producción. Al que le cuesta más barato producir puede vender más barato y ganar mercado.
Mercado y "Mercados"
En abstracto el mercado expresa el terreno de encuentro de compradores y vendedores de una mercancía, es decir no es un agente independiente, es un resultado y presupone el doble carácter de la mercancía que examinaron nuestros economistas clásicos (valor de cambio y valor de uso). Parece elemental lo que decimos pero en el discurso político y aún académico se atribuye al mercado una existencia casi personal con una extremidad invisible. De ahí la frase: dejemos al mercado que... En términos generales el mercado se identifica con las condiciones de competencia y presupone para los teóricos excesivamente formales las condiciones de perfecta movilidad de factores, atomización de los agentes, no intervención gubernamental, conocimiento de los precios etc..
En resumen competencia pura o perfecta. Si asumimos el criterio de Joan Robinson (1979, p.44) de que existe mercado competitivo en condiciones en las que la demanda es completamente elástica para el output de cualquier empresa considerada de modo individual, nos evitamos así la discusión de las condiciones que no se cumplen en ninguna experiencia concreta y que en esencia conducen a que los precios de una mercancía sean iguales para todos los consumidores. Haciendo extensiva esta proposición a los precios de los factores productivos.
Hasta aquí la reflexión conduce a la consideración de que cualquier barrera a la entrada o intervención extra económica está enfrentada a la noción de mercado competitivo tan caro al liberalismo. Esta contradicción es tanto aún mayor cuando se admite la existencia de fronteras donde los Estados influyen en la determinación de los precios. En muchos casos bastan barreras naturales para contribuir a la distorsión de precios ( que implican costos de transporte diferenciales por ejemplo). Ser consecuente liberal debe llevar necesariamente a la propuesta de la desaparición de las fronteras y por supuesto, de los Estados en su entorno. Asi la administración de los recursos y las ventajas comparativas (Ricardo-Hecksher-Ohlein) o competitivas (Porter) dejarían de ser concebidas en términos nacionales y/o estatales. En la segunda parte de este artículo discutiré los problemas planteados por Shumpeter y los parttidarios de la concentración y/o monopolio para propiciar la innovación tecnológica y las mejoras en cantidad y calidad de los bienes.
En una amplia perspectiva la integración de los mercados observada por los clásicos del siglo XIX y hoy puesta en mayor vigencia por los acuerdos europeos no debe ocultar la resistencia de otros países a la integración (como la ex URSS) o el reforzamiento de los estados contradiciendo los propios acuerdos unitarios (caso Francia). En el terreno latinoamericano el asunto es aún más serio porque se intenta la integración con una mayor intervención estatal en los precios publicos. Detrás de los problemas de la integración están los cambios en la productividad del trabajo; viejo problema en el debate clásico hoy caricaturizado por los políticos japoneses y americanos.
Si a la integración y/o movilidad de los mercados de bienes se suma en las últimas décadas la de el(los) mercado(s) de capital(es). Es distinta la velocidad de la movilidad de los mercados de trabajo. En períodos de crecimiento la demanda de trabajo desarrolla grandes flujos migratorios porque contribuyen a mantener el costo de la mano de obra y/o elevar su productividad. Así es más fácil ser liberal. En períodos recesivos las propuestas controlistas y la expulsión de extranjeros está más cercana a la xenofobia que a la racionalidad sobre la calificación (no nacionalidad) del trabajo. Si cuantificáramos el valor del flujo migratorio en términos del costo interno de su calificación puede ser igual o mayor que el flujo neto de capitales de algunos paises (Informe de Naciones Unidas sobre la población mundial).
Teniendo en cuenta nuestras primeras afirmaciones sobre la correspondencia entre mercado y el funcionamiento del sistema político una eliminación de las fronteras nos llevaría a lo que es hoy (embrionariamente) las Naciones Unidas; a pesar de que se siguen manteniendo mecanismos antidemocráticos (Veto) y un sesgo exclusivo/excluyente(pro EEUU) en su creación económica el Fondo Monetario Internacional (presiones para ajustes en las cuentasde los paises subdesarrolados y poca o nula acción sobre el gran déficit comercial y fiscal norteamericano).
Tenemos entonces dos puntos posibles de partida. Aquel en el que consideramos al mercado mundial y aquel en que se admiten las fronteras con sus Estados. En el primer caso la intervención estatal es una anomalía y la apertura es una condición natural, en el segundo caso la apertura es la condición anómala. De ahí que una política económica que vaya en la primera dirección se denomine aperturista (ortodoxa o liberal) o intervencionista (heterodoxa o estatista) si va en la segunda. En esta línea intentamos bosquejar una reflexión comparativa sobre el caso peruano.
El liberalismo peruano: una perspectiva comparativa 1980-82 1990-92.
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Precios Relativos
Del equilibrio en los mercados al equilibrio en la caja fiscal
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Privatizar la deuda externa?
Si los convenios firmados con el BID y otras instituciones financieras internacionales implican un ingreso mayor en divisas que el pago disciplinado de la deuda externa podemos esperar: una ligera reactivación pero como se ha admitido recientemente (marzo de 1992) el ingreso de esos recursos conduciría a un tipo de cambio mas bajo. En el período de Belaúnde el pago adelantado de la deuda no condujo a ninguna actitud favorable de los acreedores (THORP-BERTRAM) conduciendo al gobierno a al no pago en términos reales y al desplazamiento de nuestras reservas hacia bancos no comprometidos con nuestros acreedores. Sabemos también aunque no es el objetivo de este análisis que el gobierno de García promoviendo el 10 por ciento pagó más del treinta por ciento.
Aún admitiendo que es posible en el mediano plazo el reconocimiento de la moratoria parcial de la deuda externa o los mecanismos de pago que incluyen las formulas en productos o en inversión; no se discute la evaluación del compromiso de país: Una variante de la interpretación liberal hace énfasis en el riesgo de los agentes económicos al efectuar una transacción. Cuando esta no se efectua o se pierde en ella el resultado es o puede ser la quiebra que es la expresión de ineficiencia. Como Dornsbusch lo ha sugerido existe este riesgo entre los acreeedores y debe conducir a la quiebra de los mismos y eliminar por tanto la protección o presión que hace el gobierno norteamericano directamente o indirectamente a través de FMI.
Otra posible interpretación aún no formulada explícitamente establece la necesidad de evaluar a los beneficiarios directos e indirectos de los préstamos vinculados a la deuda externa y cargar el peso del pago de la deuda en ellos a traves de los mecanismos tributarios. Así el pago de la deuda no tiene por que involucrar por lo menos con el mismo peso del gasto público a las mayorías nacionales. Adelantando una idea los subsidios han beneficiado mas a los grupos empresariales que a los consumidores y de entre los primeros a pocos sectores oligopólicos que deberían devolver al país a través de cuotas de pago ponderado de la deuda externa. Los liberales consecuentes lo menos que pueden hacer es admitir al debate esta interpretación.
Más mercado!
En el sentido de nuestras primeras líneas nada mas importante que desarrollar el mercado para redistribuir ingresos y recursos (eliminando las ineficiencias de los mono-oligopolios estatales y privados) pero nada más lamentable que las políticas seudo liberales conduzcan a reducir aún más el mercado .
Notas:
WEBB, Richard.: Deuda Interna y ajuste financiero en el Perú. Revista de la Cepal No 32.
ROBINSON, Joan: Economía de Mercado vs Economía Planificada.Ediciones Martínez Roca, 1979, Barcelona.
DORNSBUSH,
THORP-BERTRAM. Crecimiento y Políticas en una economía abierta. Mosca Azul Editores. 1985