RED HIDROPONÍA

 BOLETÍN INFORMATIVO No 22
 Enero/Marzo   Año 2004

                                                      

Universidad Nacional Agraria La Molina
Centro de Investigación de Hidroponía y Nutrición Mineral
Departamento de Biología

Esta es una publicación trimestral de RED HIDROPONÍA, Centro de Investigación de Hidroponía y Nutrición Mineral, Departamento de Biología, Universidad Nacional Agraria La Molina, Lima, Perú.

Edición

Alfredo Rodríguez Delfín

Coordinación

Milagros Chang
Marilú Hoyos
Gladys Castro

Diseño y Diagramación

Paola Alcalá

Colaboradores

 

 Carlos Arano   (Argentina) Otmar Silberstein (EEUU)  

Steven Carruthers   (Australia)

Dan Brentlinger (EEUU)

Pedro Furlani (Brasil)

Merle Jensen (EEUU)

Howard Resh (Canadá)

Gloria Samperio (México)

Juan Figueroa (Chile)

Sonia Rodríguez (México)

María Gonzáles-Real (España)

Lynette Morgan (Nueva Zelanda)

Pedro Martínez (España)

 Alvaro Sánchez (Uruguay)



 

La información y las opiniones que aparecen en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores.


NOTAS DEL EDITOR

La presente edición está saliendo algo temprano porque queremos expresarles a cada uno de nuestros miembros, colaboradores y amigos una Feliz Navidad y un Feliz Año Nuevo 2004! Que el Niño Dios traiga Paz y bendiciones en cada hogar, y que el Nuevo Año, sea un año de esperanza, de gratas sorpresas y de gratos momentos en cada uno de sus familias.  El staff y personal técnico del Centro de Investigación de Hidroponía y Nutrición Mineral  les desea unas bonitas fiestas por Navidad y por Año Nuevo.

El tomate es uno de los principales cultivos que se produce bajo cultivo sin suelo a nivel mundial; reportándose rendimientos tan altos como 50-60 Kg/m2 en países con tecnología sofisticada como Holanda, Canadá y EEUU y, en países latinoamericanos, con tecnología intermedia, como México y Brasil, los rendimientos llegan a 30-40 Kg/m2.  Para sostener estos rendimientos y lograr frutos de calidad es importante conocer la fisiología del cultivo de tomate. Como lo sostiene la Dra Lynette Morgan en su artículo “Tomates Hidropónicos: Guía Completa para el éxito”, para alcanzar el éxito en el cultivo del tomate, ya sea a pequeña, mediana o gran escala, es importante comprender la fisiología del cultivo desde la siembra hasta la cosecha.

Los cultivos hidropónicos no solamente están restringidos a la producción de hortalizas, sino también a diferentes tipos de plantas, entre ellas, las plantas ornamentales y las flores. Un buen número de cartas nos llegan preguntándonos acerca de la producción de rosas bajo este sistema de producción.  Nuestro amigo y colaborador Dr. Pedro-Florián Martínez de España, nos ayuda a responder estas cartas y en este número, con más detalle, nos explica los principios y fundamentos del cultivo de rosas bajo el sistema hidropónico.

El tiempo vuela y ya no falta casi nada para llegar a Abril del 2004; como ya lo hemos informado en el número anterior, en Abril se realizarán dos eventos internacionales en México, el primero en Toluca (Cuarto Congreso y Curso Internacional de Hidroponía), y el segundo en Chihuahua (Segundo Congreso Internacional de Hidroponía).  Nuestros amigos de México tendrán nuevamente la oportunidad y el privilegio de poder asistir a cualquiera de estos dos eventos, que contarán con la participación de expositores reconocidos en el mundo de la hidroponía.  Estaremos presentes.

Es todo por el momento y será hasta el siguiente boletín 

Alfredo Rodríguez Delfín  
Editor     

 

Que el Niño Jesús que nació en Belén, hoy nazca en cada corazón, los llene de gracia, bendiciones y muchas felicidades para esta Navidad y el Nuevo Año.
¡Paz y Bien!

Son los deseos del Centro de Investigación de Hidroponía y Nutrición Mineral

 

 



ARTÍCULOS CIENTÍFICOS


CULTIVO HIDROPÓNICO DE ROSAS

 Pedro-Florián Martínez
Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias,
 Valencia, España

INTRODUCCIÓN

El número de horticultores que adoptan las técnicas de cultivo sin suelo aumenta de día en día. ¿Cuáles son los motivos que justifican este cambio tecnológico, que se produce en Europa y en otros lugares durante los últimos años?. Los motivos de estos cambios se pueden explicar, por un lado, por la necesidad de tener mayores posibilidades de control del sistema de producción, a través de un manejo preciso y experto de la alimentación hídrica y mineral, lo que implica mayor capacidad para proteger al cultivo de situaciones de déficit hídrico y nutritivo, que afectarían negativamente el rendimiento y la calidad de los productos. También, por otro lado, por la búsqueda de seguridad ante el riesgo de enfermedades de las plantas. Este es un factor importante ante las limitaciones al uso de los fumigantes de desinfección del suelo, que ya son un objetivo en Europa a partir del año 2005. Todo ello, finalmente unido a la indudable ventaja de una gran sencillez de preparación de las plantaciones y la rápida entrada en producción de los rosales. Este aumento de los cultivos sin suelo es factible en la actualidad por la disponibilidad de medios técnicos y materiales más baratos y fáciles de montar, automatismo de costo bajo y fiables, inyectores y sensores resistentes a sales, etc.

No todo son aspectos positivos y también deben mencionarse los inconvenientes que hay que conocer al adoptar el cultivo sin suelo, como son, entre otros, el riesgo de pérdida rápida de la plantación en el caso de fallar el riego, eventualidad que debe preverse dotando a la instalación de los medios necesarios para salvar esta situación; la necesidad de manejar con buen criterio tanto el suministro del agua como el de nutrientes y el saber que esta técnica requiere inversiones de capital mayores, a igualdad de superficie, que el cultivo en el suelo. Aún cuando, por otro lado, el hecho de que el rosal tenga una duración de varios años, hace más fácil la amortización de las inversiones.

TIPOS DE PROTECCIONES EN CLIMAS DE INVIERNO SUAVE

 

El cultivo de rosas se puede practicar al aire libre en zonas de temperaturas suaves, pero es evidente que un cultivo que exige un alto grado de calidad comercial, necesita de unas mínimas condiciones de protección de los agentes meteorológicos. Por este motivo, se ha extendido el cultivo en invernadero, que no sólo actúa como protección térmica, sino también como barrera contra la lluvia, el viento y las plagas.

 Por lo tanto, según las condiciones climáticas locales y según el grado deseado de control del medio ambiente, cabe cultivar el rosal bajo protecciones más o menos sofisticadas (protecciones temporales, abrigos de plástico, invernaderos de vidrio) dotadas o no de medios de climatización (ventilación, humidificación, calefacción). Cualquiera que sea el tipo de protección adoptado, hay que hacer hincapié en la importancia que tiene disponer de buenos elementos de ventilación. El control del nivel de temperatura, durante los periodos más calurosos del año, es de la mayor importancia para la producción de rosas y por ello se deben priorizar todos aquellos detalles, tanto constructivos como de instalación del cultivo, que contribuyan a mejorar la eficacia de la aireación para mantener las altas temperaturas bajo control, particularmente si van acompañadas de sequedad ambiente.


SISTEMAS HIDROPÓNICOS

Tipos de sistemas

El cultivo hidropónico presenta variantes. En primer lugar, según el modo de manejo de la solución nutritiva, puede cultivarse recirculando la solución, es decir, reutilizándola una y otra vez, recogiendo total o parcialmente el drenaje, que es mezclado con agua clara, dando lugar, previo ajuste mineral, del pH y de la conductividad eléctrica (CE), a la solución nutritiva corregida. Este sistema se conoce como “cerrado o de recirculación”. También se puede cultivar con “sistema abierto” cuando la solución se suministra a las plantas y el drenaje sobrante se evacua y elimina o se aprovecha para otros cultivos.

En segundo lugar, los cultivos hidropónicos se pueden agrupar según el tipo de soporte empleado para las raíces de las plantas. En este caso, se habla de sistemas en substrato, cuando se hace uso de un material sólido, químicamente inerte, que da cobijo a las raíces, ayuda a sostener la planta y proporciona, en mayor o menor medida según sus propiedades físicas, un determinado nivel de reserva hídrica fácilmente disponible. A este grupo pertenecen los sistemas que emplean perlita, gravas volcánicas, arena, lana de roca, etc. En contrapartida, se tienen los sistemas sin substrato, o cultivos hidropónicos puros en los que las raíces sólo tienen contacto con el medio líquido formado por la solución nutritiva.

Hay muchos otros aspectos a considerar y también hay otras variantes de sistemas, de los que no es oportuno tratar aquí con mayor detalle y que pueden consultarse en obras generales sobre los cultivos hidropónicos.

En todos estos sistemas es posible cultivar el rosal, aún cuando en la producción comercial la modalidad más empleada en la actualidad es el cultivo en substrato en sistema abierto.

Los substratos

La producción de rosas se puede llevar a cabo con diferentes tipos de substrato, siempre que satisfagan unas características mínimas, entre las que hay que destacar:

1.    La estabilidad estructural a lo largo del tiempo, que garantice el mantenimiento de sus propiedades físicas.

2.    El nivel de reactividad química, que debe de ser bajo o nulo, con el objetivo de no alterar el equilibrio mineral de la solución nutritiva y las condiciones de pH establecidas. Los substratos que cumplen esta característica son la perlita, la lana de roca, la arena, la arcilla expandida, algunas puzolanas o gravas volcánicas. Su capacidad de intercambio catiónico (CIC) es pequeña o nula y su función se reduce, prácticamente, a actuar como soporte de las plantas. En el cultivo sin suelo es también posible el empleo de materiales químicamente activos, con CIC alta, como son la turba, la corteza de pino, el orujo de uva y otros muchos. En este caso, el equilibrio mineral de la solución y el nivel del pH son alterados por la interacción química entre el substrato y la solución de riego, perdiéndose la capacidad de control sobre la nutrición mineral que se tiene en un cultivo hidropónico. Este tipo de cultivo en substrato no sería, por lo tanto, un cultivo hidropónico, sería un cultivo en sustrato orgánico y el manejo del agua y de la fertilización han de ser muy diferentes a los practicados en los cultivos hidropónicos. El control de las condiciones de nutrición de las plantas es más fácil cuando se emplean substratos inertes. Sin embargo, este tipo de materiales, al disponer de un nivel muy bajo de CIC, exigen del horticultor un suministro continuo y equilibrado de nutrientes. Hay productores que prefieren cultivar en substratos con cierta capacidad de fijación de nutrientes minerales que forman una reserva de la que en todo momento la planta puede disponer, como ocurre en los sustratos orgánicos.

3.    La capacidad de aire, que debe de presentar entre el 10 y el 30% en volumen, con el fin de asegurar una buena oxigenación del aparato radicular.

4.    Disponer de una buena capacidad de retención de agua con una proporción adecuada de agua disponible. La suma del agua fácilmente disponible y del agua de reserva debe estar comprendida entre el 24 y el 40% en volumen. La fracción de agua fácilmente disponible debe de ser del 20 al 30%.
Todo material que satisfaga estas características, tiene buenas posibilidades para ser aprovechado como substrato hidropónico. Es interesante consultar con más detalle la información existente, que es abundante, sobre una amplia variedad de materiales estudiados y ensayados (Abad et al. 1992; Cadahía y Eymar, 1992; Brun; 1993; Martínez, 1997).

INSTALACIONES PARA EL CULTIVO HIDROPÓNICO DE ROSAS

Distinguimos varios tipos de contenedores:

Contenedores continuos, formados por canaletas de materiales diversos que sirven de soporte al substrato y al sistema de riego y que no presentan interrupción a lo largo de las líneas de plantas. Estas canaletas pueden disponerse enterradas o en zanjas o sobre la superficie del terreno. Cuando se hacen enterradas, se pueden emplear materiales flexibles, del tipo de la lámina de polietileno de 200 a 250 micras de grosor, ya que el único objetivo del recubrimiento de la zanja es aislar el ambiente radicular del resto del suelo. Las canaletas, dispuestas sobre la superficie del terreno, deben tener suficiente rigidez, con el fin de sujetar el conjunto del substrato y de las raíces. Hace años se empleaban en este caso materiales sólidos de construcción, de ladrillo, bovedillas, placas de arcilla, o bien placas de fibrocemento, forrados con lámina de polietileno para evitar posibles efectos de toxicidad derivados del amianto, o también bloques o placas de hormigón. Todos estos materiales dan un buen resultado por su resistencia y duración pero son caros y de costoso manejo debido a su peso. En la actualidad, la disponibilidad de materiales sintéticos químicamente resistentes e inertes hace aconsejable su empleo por ser de bajo costo y muy fáciles de instalar. Entre estos materiales, se ha extendido la placa de polipropileno (PP) doble tabicada, de 3 mm de grosor. Esta placa es conveniente usarla en color negro, ya que es más resistente a la descomposición por la acción de la radiación solar que la blanca.

En los cultivos hidropónicos es importante evacuar con rapidez el exceso de solución nutriente, después del riego, con el fin de mantener un nivel de aireación suficiente para las raíces. Por ello, debe prepararse cuidadosamente la instalación dando pendientes adecuadas a las canaletas, del orden del 0.1 al 0.2% (máximo 0.5%), en el sentido longitudinal y dotándolas de conductos de evacuación del drenaje en el fondo, con tubo de PVC perforado de 40-50 mm. En algunas explotaciones, el excedente del riego se deja percolar directamente al suelo. Sin embargo, esta práctica debe evitarse porque produce a largo plazo problemas de contaminación de las aguas subterráneas por el vertido de los fertilizantes.

Las instalaciones de rosales en la actualidad se hacen con doble pendiente. Por un lado, en sentido transversal de modo que la solución drenada se elimine lateralmente con facilidad, de la zona ocupada por las raíces, hacia un canalillo lateral externo, formado con el mismo material de polipropileno. Por otro lado, y en sentido longitudinal, hacia los conductos de evacuación (Figura 1) en PVC. Siempre es interesante disponer una cubeta de recogida en la que se pueda medir el volumen drenado.  

Figura 1. Esquema de la sección de una canaleta de cultivo.

También se cultiva el rosal en contenedores aislados, que pueden ser macetas individuales de plástico para una planta, con un volumen de 10 a 20 litros, o bien sacos de polietileno que pueden contener un número limitado de plantas. De este tipo es la modalidad del cultivo en tablas de lana de roca con dimensiones de la tabla de 20x10x100 cm.

Una disposición en doble fila, con eras de 35 a 40 cm de anchura y pasillos de 100 a 140 cm con unos 17 cm de distancia entre plantas en la línea, es recomendable; con ello se obtienen densidades de plantación del orden de 7 plantas/m2. La densidad de plantación más frecuente en cultivos de rosales es de 5 a 7 plantas/m2.

En el caso de canaletas de PP, la anchura puede ser de 35 a 40 cm y la altura de 25 cm. La base de poliestireno puede ser de 35 cm ancho, 2.5 m de largo y 8 y 6 cm de alto en cada lado para dar una pendiente transversal (Figura 1).

Todo el terreno se cubre con una malla de polipropileno blanca que tiene como funciones, evitar la salida de hierbas adventicias, mantener limpio el suelo y mejorar el balance de luz del cultivo.

Es frecuente el uso de calefacción del substrato en el cultivo hidropónico, sobre todo en aquellos lugares donde las temperaturas del ambiente radicular pueden ser limitantes en alguna época del año. La técnica hidropónica facilita enormemente la instalación de los tubos de calor y aumenta el aprovechamiento de la energía aplicada, debido al reducido volumen del substrato a calentar y al confinamiento de las raíces en un espacio tan limitado. Se considera que la temperatura óptima para las raíces es de alrededor de 21ºC. Las plantas cultivadas en estas condiciones producen más flores y tallos de mayor longitud. Los cambiadores de calor más utilizados son tubos de polipropileno por los que se hace circular el agua a baja temperatura (20-35ºC), aunque también son válido los tubos de polietileno.

EL RIEGO Y FERTILIZACIÓN 

Un sistema hidropónico necesita la automatización del control del riego ya que, debido a la pequeña reserva de agua del sustrato, el aporte de agua se hace con mucha frecuencia. Para este control automático, el horticultor debe dar al sistema las informaciones necesarias, como son la dosis de riego y criterios para regar con la frecuencia necesaria.

La instalación de fertirrigación

La instalación más simple necesita de una bomba de impulsión, un contador de agua, un reductor de presión con un manómetro para regular la presión de entrada de la solución a la red de distribución y un conjunto mínimo de dos depósitos para soluciones madre o soluciones concentradas. Cada uno de estos depósitos está dotado de un agitador y un inyector (o una bomba dosificadora eléctrica o volumétrica) que inyectará la solución nutritiva concentrada del depósito en la tubería de riego. También está equipada con un tercer depósito de ácido, con su correspondiente bomba inyectora, para ajustar el pH final de la solución de riego; un filtro, un controlador de pH y de CE dotado de sondas intercaladas en la tubería de salida del riego. Las sondas, están conectadas a relés que actuarán sobre los inyectores de ácido y de soluciones madre. En la instalación más sencilla el riego estaría controlado por un programador que accionaría tantas electroválvulas como sectores de riego se hubieran dispuesto, en función de un tiempo de riego o de un volumen de agua (dosis de riego).

El sistema de distribución de la solución se suele hacer por goteo, mediante goteros intercalados en la línea de plantación cada 25 a 30 cm, o por microtubos conectados a pinchos con un caudal de 2 a 4 l/h. Especialmente este segundo tipo se emplea en el caso de contenedores discontinuos.

NECESIDADES DE AGUA Y MANEJO DEL RIEGO   

1.    Necesidades de agua

La rosa es una especie de baja conductancia estomática máxima. El gasto anual de agua de un cultivo de rosas puede variar entre 500 y 600 L/m2, sin tener en cuenta las pérdidas por drenaje. En rosales adultos se miden valores de transpiración máxima en verano, de 60 a 80 g/planta*hora de día y de 2 a 4 por la noche. La cantidad máxima de agua transpirada durante las horas del día llega a unos 700 g/planta en verano y unos 200 g/planta en invierno, mientras que de noche estos valores descienden a 80g/planta en verano y 40 g/planta en invierno. Se puede atribuir el reparto del agua consumida por el cultivo, de modo aproximado, en un 50% para las pérdidas por transpiración, un 10% para el crecimiento y un 40% para las pérdidas de drenaje en el cultivo hidropónico en sistema abierto.  

2.     Manejo del riego

Cuando no se dispone de un equipamiento de control del riego, el modo práctico más sencillo de manejo se basa en medir diariamente el volumen de drenaje. Se considera que, en cultivo hidropónico, el riego debe hacerse en exceso, de modo que siempre se obtenga una pérdida mínima alrededor del 20% del aporte. Este riego en exceso hace posible que el sustrato se sature en su totalidad, que la solución en él se renueve y que la distribución del agua y los nutrientes resulte homogénea. Si la dosis de riego dada no satisface el porcentaje de drenaje establecido, se debe corregir en el riego siguiente.      La dosis de cada riego dependerá de la capacidad de retención de agua del sustrato. Todo exceso se perderá. También es posible hacer variar la dosis de modo automático, adaptándola a las condiciones de transpiración de cada momento del día, para provocar mayor proporción de drenaje en las horas de transpiración más alta, a mediodía, y así mejorar el lavado del sustrato.

Si la conductividad eléctrica (CE) del extracto del sustrato o del drenaje aumenta (máximo tolerable de 2.5 a 3 dS/m) debe comprobarse la CE de la solución de riego; si ésta es la adecuada, entonces debe aumentarse el drenaje (aportar más riegos) o bien se debe reducir la CE de la solución. Si la CE disminuye en el drenaje o en el extracto del sustrato, ello indica que la concentración de la solución es baja y debe subirse. Las variaciones de pH en el sustrato deben regularse con aporte de ácido a la solución y/o ajustando la concentración de ion NH4+, como se detalla más adelante.

Dado que las condiciones climáticas determinan las pérdidas de agua por transpiración de las plantas, tratar de regular dichas condiciones a través de los medios y equipos disponibles, calefacción, ventilación, nebulización, sombreo, permite intervenir sobre la transpiración y por lo tanto sobre el consumo de agua. Es posible por lo tanto controlar la dosis de riego, así como medir el drenaje. Pero la principal dificultad en el manejo del riego, reside en establecer su frecuencia para compensar la pérdida por transpiración, sin someter a las plantas a déficit de agua.

El sistema de control más extendido se basa en emplear programadores de tiempo. Con ellos se suele establecer unas horas de comienzo y final con una duración de intervalos entre los riegos. Según sean las condiciones del día, despejado, nublado o totalmente cubierto, en las horas del centro del día se agregan más o menos o ningún riego fijo, intermedio entre los programados.

También es posible el uso de bandejas de demanda para automatizar el riego. Por seguridad, se puede combinar el sistema con un programador, que dé riegos fijos cada ciertos intervalos, en el caso de que no los active el mecanismo de la bandeja. Es asimismo frecuente el riego activado en función de la radiación solar acumulada, que los horticultores suelen completar con riegos programados a horas fijas, por ejemplo el primer riego de la mañana.  

NECESIDADES NUTRITIVAS Y ABSORCIÓN DE NUTRIENTES 

Se ha observado experimentalmente (Eymar et al. 1997) que el rosal, cultivado a corte programado por fechas, presenta un nivel de extracción de nutrientes que depende del estado de desarrollo de los tallos florales. Es decir, la tasa de absorción de elementos minerales disminuye de manera sensible después de una poda o un corte de flores y alcanza un valor mínimo cuando la tasa de elongación del tallo es máxima (Cabrera et al., 1995). A partir de ese momento, la absorción de elementos minerales aumenta progresivamente y disminuye de nuevo al final de la floración. Por lo tanto, cuando se practican cortes programados, el suministro de fertilizantes debe de acoplarse a las necesidades específicas del rosal durante la formación de tallos florales que pueden variar en función de las condiciones climáticas (Cabrera et al., 1995).

El Cuadro 1 presenta un ejemplo del nivel que alcanza la tasa de absorción de nitratos, durante el ciclo de desarrollo de los tallos florales, comparado con el nivel de la tasa de transpiración.

Puede observarse (Cuadro 1) que el valor medio de la tasa de absorción de nitratos (17 a 77 mg pl-1 día-1) varía a lo largo del ciclo de desarrollo de los tallos en una proporción de 1 a 5 aproximadamente, mientras que la tasa de transpiración solamente varía en una proporción de 1 a 3. Sin embargo, la absorción de nutrientes puede limitarse en verano bajo condiciones de estrés (valores bajos de humedad del aire y niveles elevados de radiación solar) ya que éstas afectan más negativamente la absorción mineral que la absorción de agua.

Cuadro 1. Orden de magnitud de la tasa de absorción de nitratos y de la tasa de transpiración de plantas de rosal durante el ciclo de desarrollo de tallos florales (Cabrera et al., 1995)

Valores relativos al ciclo de desarrollo de los tallos florales a lo largo de un año de cultivo

NO3-

(mg pl-1 día-1)

Transpiración

(mg pl-1 día-1)

valor mínimo medio del ciclo

17 250

valor máximo medio del ciclo

17 750

valor mínimo del ciclo

0.4 10

valor máximo del ciclo

146 1100

No se tiene todavía un conocimiento suficientemente detallado de la cinética de la absorción mineral por parte de las especies cultivadas, sobre todo en intervalos de tiempo cortos, de horas, que son necesarios para mejorar el control de los sistemas hidropónicos. Por ello, lo más frecuente es hacer un control global de la solución, en función de su conductividad eléctrica. Esto dificulta la gestión de los sistemas hidropónicos y da lugar a que los criterios de fertilización se basen en poner a disposición del cultivo cantidades excesivas, que producen daño al medio ambiente, especialmente cuando se usan sistemas abiertos.

Al estudiar detalladamente la absorción por el rosal, de un ión tan importante para el crecimiento y la producción como el nitrato, se observa una relación lineal directa con variables como la temperatura de la solución nutritiva, o con la tasa de transpiración, es decir con la tasa de absorción de agua. La concentración de la absorción de nitrato, es decir la cantidad absorbida de nitrato por cada litro de agua absorbida, es mayor de noche que de día. Por ejemplo, en un día soleado en Valencia se absorben de 2 a 3 mmoles NO3/litro en las horas del mediodía y de 5 a 7 por la noche. Esto significa que la planta hace una absorción selectiva del agua y del ión, y que por la noche es capaz de absorber nitrato aunque consuma menos agua. Medidas en un día de verano en Valencia, dan como resultado que una planta adulta de rosal absorbe 1.55 ± 0.30 mmoles de nitrato y 469.2 ± 40.0 ml de agua. El 76% de ese nitrato y el 86% de esa agua son absorbidos en las horas de luz, lo que significa que la planta absorbe por la noche doble proporción de nitrato que de día por cada litro de agua (Roca et al, 2002). Según algunos trabajos (Cabrera et al., 1995) las tasas de transpiración y de absorción de nitrógeno por las plantas de rosa son independientes, pero según los estudios de Roca et al. (2002) se comprueba que en condiciones de alta radiación solar, con niveles favorables de temperaturas del aire y del ambiente radicular, hay una alta correlación positiva entre la transpiración y la absorción de nitrato. Estos conocimientos son de gran valor para mejorar el control de la fertilización.

COMPOSICIÓN DE LAS SOLUCIONES NUTRITIVAS UTILIZADAS EN CULTIVO DE ROSAS  

Las normas generales que rigen la preparación de las soluciones nutritivas de los cultivos hidropónicos, son las que deben aplicarse en el caso del rosal, teniendo en cuenta que el pH del ambiente radicular debe mantenerse en lo posible entre 5.5 y 6.5 (Zieslin y Snir, 1989; Zieslin y Abolitz, 1994) para que la absorción de nutrientes a través de las membranas celulares de la raíz se efectúe sin problemas. Para ello el pH de la solución de riego no debe ser superior a 6.0.

Es conveniente comprobar con frecuencia el nivel del pH de la solución y del extracto del substrato y corregirlo si es necesario, debido a su fácil alteración. Esta variación ocurre por motivos diversos, entre los que figuran ya sea la alcalinización fisiológica, producida al liberar la raíz iones OH- como consecuencia de la absorción de nitratos, o bien la acidificación asociada a la excreción de iones H+ por la raíz debida a la absorción de NH4+.

Si el pH del extracto del substrato es mayor de 6.5, se puede corregir hasta un límite de pH de 5.2 agregando a la solución ácido nítrico o ácido fosfórico. Otra solución alternativa es bajar el pH agregando NH4+ en dosis de 0.5 meq/l. Se recomienda por algunos especialistas mantener al menos 1 meq/l de NH4 + en la solución, como regulador del pH, especialmente en el caso de usar aguas bicarbonatadas. Cuando el pH baje de 5.5, la mejor solución es disminuir la cantidad de NH4+ de la solución hasta incluso suprimirlo totalmente. Otra solución es añadir bicarbonato, pero esto puede producir efectos negativos en las plantas.

La relación entre los contenidos de nitrógeno nítrico y nitrógeno amoniacal es considerada importante por algunos autores en el cultivo hidropónico (Caballero et al., 1996; Cabrera et al., 1995). Como se ha dicho, es interesante incorporar una cantidad de nitrógeno amoniacal a la solución nutritiva con el fin de amortiguar las variaciones del pH, pero un exceso de nitrógeno amoniacal produce efectos tóxicos sobre la planta que hay que tener muy en cuenta al formular la disolución. Hay dos corrientes de opinión, la favorable a emplear NH4+ y la contraria. Las recomendaciones, están entre el 10% del N en forma amoniacal (como proporción no peligrosa), hasta un 25% (Feigin et al. 1986). 

La CE de la solución no debe ser superior a 2.5 dS/m. Lo deseable es mantener la CE dentro del intervalo 1.5-2.0 dS/m, según sea la fase de crecimiento y desarrollo de la planta y las condiciones de cultivo (estación, manejo, etc.). Las variaciones de la CE de la solución dependen mucho de las condiciones climáticas, de la composición del agua de riego y también del desarrollo foliar de las plantas. Como norma general, es recomendable reducir la salinidad de la solución en condiciones de alta transpiración, es decir, con ambiente seco y caluroso, y con alta radiación. En las condiciones opuestas, con poca transpiración, ambiente húmedo y fresco, es recomendable aumentar la CE, hasta alcanzar los niveles de minerales normalmente recomendados para el cultivo. La CE de la solución puede hacerse variar regulándola automáticamente, de modo que alcance valores menores a medida que la intensidad de la radiación solar instantánea aumenta.

Se considera aceptable que haya variaciones del 20 al 40% en las concentraciones de elementos nutrientes entre la solución de riego y la del extracto del sustrato (Brun y Tramier, 1988).

En el Cuadro 2 se presentan algunos ejemplos de soluciones nutritivas aplicadas al cultivo de rosas. La composición de micronutrientes de la solución para rosales oscila, según los diferentes autores, entre los siguientes límites (mg/l):

Fe 1.00 a 2.00   B 0.21 a 0.26  
Mn  0.25 a 0.65   Cu  0.01 a 0.09  
Zn 0.025 a 0.25   Mo 0.005 a 0.05  

 

          Cuadro 2. Ejemplos de soluciones nutritivas para el cultivo de rosas sin suelo.     Nutrientes en mM/L (mg/L)

Origen N0-3 P04H2- S042- NH4+ K+ Ca2+ Mg2+
IVIA invierno 13.3 (825) 1.5 (145)  1.0 (96) 0.9 (16) 4.9 (191) 4.5 (180) 1.0 (24)
IVIA verano alta 9.6 (595)

 1.3 (126)

1.0 (96) 0.6 (11) 4.3 (168) 3.0 (120) 1.0 (24)
IVIA verano baja 4.8 (298)

 0.5 (48)

0.5 (48) 0.6 (11) 2.2 (86) 1.25 (50) 0.5 (12)
GRODAN 11.0 (682)

1.3 (126)

1.2  (115) 1.3 (23) 5.0 (195) 3.5 (140) 0.7 (17)
Brun y Tramier (1988) 11.0 (682) 2.0 (194) 2.0 (192) 2.0 (36) 5.0 (195) 4.0 (160) 1.0 (24)
Cid et al. (1996) 10.7 (663) 1.3 (126) 1.0 (96) 1.9 (34) 2.8 (109) 2.,5 (100) 1.2 (29)
Cid et al. (verano)

7.1 (440)

1.3 (126) 0.7 (67) 1.4 (26) 1.6 (  62) 1.8 (  72) 1.2 (29)
Sarro et al. (1989) 14.0 (868) 2.0 (194)  1.5 (144) - 6.0 (234) 5.0 (200) 1.5 (36)
MEILLAND 12.5 (775) 1.1 (107) -

1.0 (18)

6.5 (254) 4.7 (188) 1.6 (38)
Bontemps et al. (1991) 10.0 (620) 2.0 (194) 1.6  (154) 0.9 (16) 5.7 (222) 3.5 (140) 0.8 (19)
Sonneveld (1995)(en sustrato) 11.0 (682) 1.3 (126) 1.3 (120) 1.5 (27) 4.5 (176) 3.25(130) 1.1 (26)
Sonneveld (1995) (en NFT) 13.5 (837) 1.0 ( 97) 1.5 (144) <0.5(<9) 5.0 (195) 5.0 (200) 1.5 (36)
 

Manejo de la solución nutritiva. Control del pH y la conductividad eléctrica.

La escasa o nula capacidad amortiguadora de los sistemas hidropónicos, los hace muy frágiles y variables desde el punto de vista químico, según evolucionen los factores del medio. Los efectos, a corto plazo, de las variaciones climáticas se manifiestan con rapidez en el ambiente radicular de estos sistemas, como resultado de la influencia de dichas variaciones sobre el comportamiento de las plantas en transpiración, absorción y transporte de agua y nutrientes, respiración y producción de asimilados. Como resultado de ello y, del modo selectivo de absorción de las plantas, las características de la solución nutritiva pueden cambiar en un plazo de pocos días. La supervisión del balance de agua diario, o incluso de algún riego aislado, así como también de la variación del pH y de la conductividad eléctrica (CE) de la solución nutritiva, del riego y de la solución del drenaje, con una frecuencia mínima de una observación cada semana, es por ello, esencial para el buen manejo hídrico y nutritivo del cultivo. De este modo cualquier cambio en dichos factores puede ser detectado con rapidez y corregido antes de que rebase límites no deseables.

Para ello es útil situar recipientes en algunos de los emisores de riego, que hagan posible medir el volumen de solución aplicada en algunos riegos y también al cabo de las 24 horas. Igualmente, se deben recolectar los volúmenes del agua drenada en los riegos sometidos a control y asimismo en el día. Estos dos datos permiten conocer la fracción de solución que se aplica en exceso. Si el substrato lo permite, es interesante tomar muestras directas de extracto del mismo y registrar su pH y su CE, que definen la solución que se encuentra en contacto directo con las raíces. En lana de roca, esta extracción se hace con una jeringuilla que se pincha en el substrato, en varios puntos, para conseguir una muestra media representativa. En el caso de materiales granulados, como la perlita, la arena o gravillas volcánicas, el extracto se puede conseguir instalando tubos con base de cerámica porosa (sondas de succión) en varios puntos del substrato, en los que haciendo el vacío con una pequeña bomba manual, se consigue extraer la muestra con facilidad para su análisis posterior.

Con instrumentos portátiles de medida del pH y de la CE es posible hacer estos controles in situ con suma facilidad y con la frecuencia deseada. Esta frecuencia debe ser mayor en el caso de partir de un agua de características químicas poco apropiadas para el cultivo, bien por pH o CE altos o por contenidos de algunos iones que pueden ser problemáticos, HC03-, Cl-, Na+, etc. Brun (1987) recomienda medir el pH y la CE de la solución de riego y del extracto del substrato cada semana y los del drenaje cada dos a tres días.

Tipos de plantas DE ROSAL

La buena calidad de las plantas de partida es indispensable para una rápida y duradera producción. Se consideran plantas de primera clase las de peso superior a 100 g; de segunda, de 60 a 100 g y de tercera, de 45 a 55 g. El mayor tamaño y peso implican mayores reservas y, por lo tanto, una planta más preparada para emitir raíces nuevas, brotar con vigor y proporcionar tallos florales de calidad en un corto periodo de tiempo. Esto es de vital importancia para un productor que ha hecho una inversión muy importante de capital, que necesita recuperar de con rapidez.

La técnica hidropónica, al suprimir un número de factores limitantes del suelo y facilitar el control hídrico y mineral del cultivo, hace posible que se puedan utilizar en la plantación diferentes tipos de material vegetal. Es posible utilizar plantas tradicionales de un año, injertadas sobre patrón enraizado, o bien de dos años injertadas sobre patrón procedente de semilla, que pueden trasplantarse a raíz desnuda. También se utilizan miniplantas injertadas, para trasplante con cepellón de turba, de perlita o de lana de roca de 8x8x8cm, según interese.

Manejo de las plantas. La conducción por arqueado de tallos

El sistema de cultivo hidropónico es ideal para la conducción de los rosales por el sistema de tallos arqueados o "pulmón", que consiste en doblar todos los tallos que no tienen interés comercial. Debido a que con este tipo de manejo se limita la estructura acumuladora de reservas de la planta, como consecuencia de ello adquiere más importancia el suministro equilibrado y eficaz de nutrientes, para lo cual la técnica hidropónica es, sin duda, excelente.

El método del pulmón, como señala Domínguez (1997), permite descender la altura del cultivo y simplifica el manejo de la planta suprimiendo la poda, que se limita al corte de recolección de tallos de flor. En los tallos que no van a ser recolectados por ser ciegos, o por no tener la calidad mínima exigida, se pinza el botón en su fase inicial con lo que se suprime la dominancia apical y se doblan sin quebrarse cerca de su base y hacia el pasillo, de forma que queden por debajo de la línea horizontal; de este modo sus yemas axilares  normalmente no brotarán y no será necesario volver a doblar los brotes que surgirían de dichas yemas. Se ha demostrado experimentalmente que este arqueado de tallos sin valor comercial favorece la emisión de tallos basales a partir de la corona (Figura 2).

Figura 2. Esquema de una planta de rosal conducida por sistema de arqueado (“pulmón”).

No existe un criterio bien definido que permita decidir a partir de qué diámetro se arquea un tallo. Esto depende esencialmente de los objetivos de calidad que se plantee el productor. El “pulmón” envejece con el tiempo y conviene renovarlo una vez al año. Para ello, durante los meses de verano, es conveniente podar la capa inferior de tallos doblados si las hojas están envejecidas. En este caso, su actividad asimiladora puede ser muy baja o incluso actuar como sumidero de asimilados. Seguidamente se van  pinzando todos los tallos sin valor comercial y se doblan para formar nuevo "pulmón". Sin embargo, los tallos muy vigorosos y los tallos basales de calidad, se pueden desbotonar con el fin de que engruese su diámetro y posteriormente pinzarlos para aumentar el número de horquillas, formando así una estructura que favorezca la cosecha siguiente.

Debe experimentarse este sistema de conducción de la planta en las diversas variedades, con el fin de adaptarlo al vigor y a las características de crecimiento y desarrollo de las mismas. Los resultados obtenidos por Kool y Lenssen (1997) en los cultivares Frisco y Madelon-Ruimeva, indican que en el caso de dejar crecer brotes axilares de los tallos primarios, el número de tallos basales y su sección bajan notablemente, mientras que los dos factores aumentan si se retrasa algo el doblado de las ramas primarias que van a destinarse a constituir el "pulmón", dándose los máximos cuando se hace el doblado de dos a cuatro semanas después de desbotonar, con un tamaño del botón de unos 10 mm.

Los resultados del manejo arqueado se pueden resumir diciendo que en términos generales, comparando con el manejo clásico o tradicional, se reduce el rendimiento total de flores pero se aumenta la calidad al obtener más cantidad de tallos más largos y gruesos.

Dependiendo de los objetivos del productor, de las condiciones del cultivo y de las variedades, se adoptan variaciones del método estricto de manejo arqueado, pudiendo variar la altura del corte y la de situación del "pulmón", el modo de renovación del mismo, el aprovechamiento de los brotes basales formando una mínima estructura, etc.

Los efectos más destacados del "pulmón" a un nivel fisiológico, se resumen diciendo que es mucho menos traumático que la poda, ya que mantiene mejor la relación entre la biomasa aérea y la radicular. Por otro lado permite aumentar el aparato asimilador y transpirador de la planta, lo que tiene consecuencias importantes y positivas sobre la disponibilidad de nutrientes minerales y de asimilados para el crecimiento de los brotes florales, en los que se basa el rendimiento.

Finalmente, el "pulmón" tiene que ser renovado ya que con el tiempo envejece y sus funciones se deterioran. La época más conveniente es el principio del verano, cuando el mercado de las rosas es menos interesante y el clima permite una rápida recuperación de los daños que la poda puede causar en el sistema radicular, y la formación del nuevo "pulmón" es asimismo rápida. Los tallos del "pulmón" viejo se cortarán a unos 10 cm de su doblez. Se pinzarán los botones florales de los nuevos tallos que se van a doblar. Se procede a doblar estos tallos a unos 4-5 cm de su base, y se continuará doblando tallos hasta tener un "pulmón" aceptable.  

Referencias    

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  • Brun, R. 1993. Pour choisir un substrat de culture hors sol : connaître ses caracteristiques. PHM, 334:25-35.

  • Brun, R. 1987. Les différentes systemes de culture hors sol du rosier. PHM 273: 37-43.

  • Brun, R., Tramier, O.H. 1988. Culture du rosier sur laine de roche. PHM Rev. Hort. 289:43-51.

  • Caballero, M. 1996. Cultivo sin suelo de rosas en invernadero para flor cortada. Fundamentos de aplicación al cultivo hidropónico en Hidroponía, Curso Taller Internacional. Universidad Nacional Agraria la Molina, Lima, Perú. 393pp.

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  • Cid, M.C., Socorro, A.R., Zieslin, N. 1996. Changes in nutrient solution caused by volcanic cinder media of soilless greenhouse roses in the Canary Islands. Acta Hort. 424:107-110.

  • Domínguez, M. 1997. Técnica del pulmón en rosal. Nueva técnica de producción en el cultivo protegido de rosales. Horticultura, 123 : 15-17.

  • Eymar, E., López-Vela, D., Cadahía, C. 1997. Fertirrigación de coniferas y rosal, en "Fertirrigación" ed. C. Cadahía. Mundi-Prensa, Madrid, 475 pp.

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ARTÍCULOS TÉCNICOS

 

TOMATES HIDROPÓNICOS: GUÍA COMPLETA PARA EL ÉXITO
Fisiología Vegetal del Tomate


por Lynette Morgan  
 
The Growing Edge Vol 14 (6)


Generosas cosechas de frutos grandes, redondos, fragantes, dulces y jugosos… es la ambición de muchos productores hidropónicos ya sea a escala comercial o a nivel de aficionados.  El tomate es ciertamente una de los cultivos hidropónicos más excitantes y populares.  Estando en lo correcto  y con rendimientos anuales de alta calidad y frutos perfectamente formados, es la recompensa.  Estando en lo incorrecto, los resultados pueden ser una frustración.

Mientras que el tomate ha sido el foco de la industria a nivel mundial, tanto en campo como en invernadero, los aficionados algunas veces se esfuerzan en sus investigaciones para cultivar el tomate perfecto.  Por el contrario, los productores comerciales deben producir continuamente frutos de calidad de una plantación de un invernadero hidropónico para mantenerse económicamente viable.

El secreto para el éxito de cualquier cultivo de tomate, ya sea grande o pequeño, es comprender la fisiología de la planta, desde la germinación hasta la cosecha.  La fisiología del cultivo de tomate ha sido ampliamente estudiada por años y gran parte de la información está disponible.  Sin embargo, traducir estos datos a situaciones prácticas no siempre es fácil.  El cultivo de tomate es extremadamente diverso en términos de tipo de fruto, forma de la planta, líneas genéticas, sistema y métodos de producción y manejo del cultivo.  Por lo tanto, los productores necesitan ser flexibles y hábiles cuando asumen una escala comercial.  En una escala pequeña, el número potencial de plantas, tamaño y el sabor del fruto obtenido es frecuentemente determinado por la habilidad del productor y el entendimiento de la planta en su largo camino hacia una cosecha generosa.

TIPOS DE TOMATE

El tomate (Lyopersicum esculentum), un fruto que es universalmente tratado como una hortaliza para ensalada cuando es servido cruda, está estrechamente relacionado con la papa, la berenjena y otros miembros de la familia Solaneceae; es originaria de Sudamérica, las formas silvestres se parecen a una maleza y con frutos pequeños como los cereza (cherry).  Los tipos de tomate común de frutos grandes y de alto rendimiento han sido mejorados por varios siglos y que hoy nos son familiares.

Mientras que la forma de los frutos y tipos de tomate son diversos, ellos pueden ser categorizados.  Los frutos tipo grande y rojo incluyen el beefsteak, el cual puede producir frutos tan grandes como de dos libras.  La mayoría de los cultivos que se cosechan los frutos en forma individual son los “beefsteak”, aunque muchos caen dentro de los beefsteak medianos de 2-5 onzas por fruto.  La mayoría de los cultivares de invernadero, cultivados comercialmente tienen de 2 a 4 lóculos (los compartimentos que contienen las semillas y el jugo dentro del fruto) dividido por paredes en el fruto.  El fruto estándar de invernadero debe ser completamente redondo en su forma, ligeramente llano o cuadrado dependiendo de la demanda del mercado o de la preferencia del consumidor.

Otra categoría cubre los tipos cocktail y cereza, donde cada tomate típicamente sólo pesa de 0.5 a 1 onza.  Esta categoría se ha extendido para incluir variedades de fruto pequeño como los “cherry Dot” y tipos cocktail más grandes que son cosechados por racimos.  También hay variedades de forma de ciruela, alargada o de pera, tipos ligeramente ácidos y variedades con costillas.  Tradicionalmente, los tomates son de color rojo brillante; sin embargo también existen cultivares rosados, blancos, naranjas, amarillos, verdes y rallados.

Todos los tipos de tomate tienen un buen potencial para crecer y producir en cultivos hidropónicos.  Sin embargo, con los avances en el mejoramiento de plantas, los tipos híbrido F1 dominan ahora la producción comercial.  Un híbrido F1 resulta de un cruce de dos líneas parentales no mejoradas y da como resultado un cultivar con genes uniformes y estables, esto significa que todas las plantas de un cultivo serán genéticamente iguales.  Esto también asegura que las características deseadas tales como altos rendimientos o resistencia a las enfermedades pueden ser seleccionadas y mantenidas dentro de cada variedad.  Variedades de tomate F1 están disponibles para los aficionados y pueden ser adquiridas en pequeñas cantidades.  Muchos de los híbridos de altos rendimientos usados por los productores comerciales pueden ser cultivados por los aficionados con resultados similares.

Variedades de polinización abierta pueden ser variables en sus características de crecimiento y fructificación; sin embargo, la producción de semillas es una labor menos intensiva y por lo tanto menos costosa.  Las variedades de tomates híbridos son comúnmente seleccionados por ciertas características deseables que son importantes en una producción comercial.  Estas características no siempre son válidas como mayores o menores para los pequeños productores o aficionados.  La producción de frutos comerciales requiere plantas que sean vigorosas, con buena respuesta al enriquecimiento con CO2 y otros métodos de modificación del ambiente, tener un alto grado de resistencia a enfermedades, ser compactas, con fruto de tamaño uniforme y ser predecibles en lo que se refiere a la fecha de cultivo y la cosecha.  Estos tipos de planta también producen frutos densos, extremadamente firmes, resistencia al manipuleo y almacenaje, piel gruesa, buena maduración separada de la planta y tener larga vida de anaquel.  Pequeños productores quienes suministran los frutos directamente al consumidor o quienes cultivan para ellos mismos se preocupan menos de la firmeza y en la vida de anaquel pero quieren un fruto con buen sabor y color, con buen contenido de materia seca cuando el fruto es usado para conserva o para la cocina.

Cualquier entusiasta serio debería probar diferentes tipos de tomate de polinización abierta e híbridos para determinar los tipos preferidos en términos de rendimiento, apariencia y sabor.  Tales cultivares probados tienen resultados sorprendentes en el crecimiento, resistencia a enfermedades y rendimientos que pueden ser comparados bajo las mismas condiciones de crecimiento.  Mientras que un híbrido cultivado hidropónicamente ha sido probado para que tenga un mayor rendimiento que los tipos de polinización abierta en términos de vigor y rendimiento, muchos productores alegan que no pueden decir lo mismo del sabor y aroma del fruto.

La mayoría de cultivos hidropónicos comerciales de tomate usan un sistema de crecimiento indeterminado.  Ya que el tomate es una planta semiperenne, los productores pueden explotar esta característica y el crecimiento del cultivo por muchos meses, proporcionando rendimientos durante todo el año.  Muchos invernaderos comerciales cultivan tomate por 10 a 11 meses antes de ser reemplazados.  Este sistema requiere el uso de calefacción durante el invierno en muchas regiones del mundo.  El costo energético es generalmente justificado por los precios más altos de los frutos recibidos fuera de estación.

Los aficionados comienzan con plantas jóvenes en primavera hasta que las primeras heladas del invierno matan las plantas o cuando el clima se vuelve muy frío para un posterior desarrollo.  El cultivo de tomate hidropónico se puede extender con el uso de cobertores plásticos, telas anticongelantes y estructuras de invernaderos que permitan una producción durante todo el año para pequeños productores.

La planta de tomate es extremadamente flexible cuando está en un sistema hidropónico en estaciones cortas o extensas.  Existen variedades determinadas que dominan la producción hidropónica.  Las variedades indeterminadas pueden ser cultivados para producción de un solo racimo si  la planta es parada (se le corta el brote apical) o puede producir muchos, de 30 a 40 racimos en 12 meses de vida.  Esta flexibilidad significa que los productores tienen muchas opciones en el tiempo, espacio y manejo de las plantas.

Cultivo comercial de tomate hidropónico indeterminado

GERMINACIÓN DE LA SEMILLA

La primera etapa de crecimiento de un cultivo saludable es cultivar las plántulas.  Los productores comerciales tienen almacigueras donde cultivan gran número de plantas en cubos de lana de roca o macetas con sustrato.  Sin embargo, los pequeños productores producen sus propias plántulas.  Aunque el proceso de germinación es relativamente manejable, muchos productores tienen dificultad en esta etapa.

El paso inicial como cualquier cultivo, es obtener calidad, semillas viables de los cultivares correctos.  Aunque es posible extraer, secar y germinar semillas de frutos frescos, las plantas resultantes no apuntan hacia el crecimiento y desarrollo, el cual no son semejantes a los parentales.  Comenzar con un cultivar que tiene características conocidas asegura que el tiempo y el esfuerzo invertidos no sea gastado en plantas de pobre carga genética.

Las semillas siempre deben ser adquiridas a un proveedor de confianza.  Semillas de pobre calidad pueden dar como resultado falta de germinación, vigor reducido en plántulas o presencia de enfermedades que pueden ser llevadas en la cubierta de la semilla o dentro de ella.  Las semillas pueden ser tratadas con fungicidas en polvo, donde exista el riesgo de que estén presentes patógenos en la cubierta de la semilla.  Sin embargo, las semillas de alta calidad no necesitan ser tratadas.

Las semillas de tomate se almacenan de 3 a 4 años bajo condiciones correctas, después de los cuales comienzan a perder su viabilidad.  Lo ideal es que cualquier semilla debe ser almacenada en un sobre metálico sellado en refrigeración de 0 a 4° C para disminuir la tasa de respiración.  Altas temperaturas y alta humedad alrededor de la semilla acortará su viabilidad.  Muchos productores probablemente han experimentado un porcentaje desigual de germinación cuando las han almacenado en un paquete abierto en el invernadero desde hace un año.  Los paquetes abiertos pueden ser almacenados en pequeños contenedores plásticos, herméticamente cerrados en el refrigerador de un año a otro en buenas condiciones ayudaría incluir un paquete de sílica gel.

Las plantas cultivadas hidropónicamente son frecuentemente producidas en macetas o en cubos de propagación que en bandejas almacigueras, para luego ser transplantadas.  Lana de roca o cubos de propagación oasis, sustratos sueltos como perlita, vermiculita, fibra de coco, ladrillo, pumecita, aserrín o mezclas comerciales disponibles, son apropiados para la germinación de las semillas.  El sustrato ideal para la germinación debe ser estéril, no es recomendable reutilizar el sustrato o compost debido al alto potencial de contaminación por patógenos.  Tratamientos con vapor o agua caliente ayudan a esterilizar cualquier sustrato antes de reutilizarlo, si se requiere.  Los cubos de lana de roca deben ser remojados y calentados a temperatura ambiente antes de la siembra.

Las semillas de alta calidad deben de tener porcentajes de germinación mayores a 95% y es suficiente colocar una semilla por cubo de propagación, celda o maceta, particularmente cuando la semilla del híbrido es cara.  Los productores comerciales siembran un 15-25% adicional para cuando necesiten reemplazar una planta débil o pérdidas en la germinación.  Las semillas deber ser cubiertas por una fina capa de sustrato y luego cubrirla con plástico para prevenir la excesiva pérdida de humedad del sustrato.  Lo ideal es que antes que ocurra la germinación, el material de propagación o sustrato no debe ser regado otra vez; un riego adicional puede remover las raíces emergentes, enfriar las semillas o saturar el sustrato.  Si la superficie del sustrato comienza a secarse antes de la germinación, humedecer con agua templada o regar la base son las mejores opciones.

El rango de temperatura para la germinación del tomate es alrededor de 22-24 °C en la superficie del sustrato y se debe mantener por 4 a 6 días.  Si la semilla germina bajo condiciones frías menores a13°C, el porcentaje de germinación disminuye y la semilla puede pudrirse antes de germinar.  Temperaturas excesivamente  altas (mayores a 30°C frecuentemente dan como resultado un bajo porcentaje de germinación y esto debe ser evitado.  Una almohadilla térmica de propagación o contenedores térmicos pueden ser usados para obtener plántulas a fines de invierno o comienzos de primavera cuando las temperaturas todavía son bajas.

LAS PLÁNTULAS Y EL CRECIMIENTO VEGETATIVO TEMPRANO

Una vez que las plántulas se han establecido y los cotiledones se han expandido, las plantas jóvenes necesitan más luz y nutrientes para un rápido desarrollo.  Abundante luz e indirecta es necesaria para prevenir el alargamiento de las plantas jóvenes.  Los nutrientes deben ser aplicados a un cuarto de fuerza de la fórmula de crecimiento vegetativo con una conductividad eléctrica (CE) de 0.8-1.2 mS/cm para los primeros diez días, luego se incrementa la CE a 2.0-2.2 mS/cm pocos días antes del transplante a un sistema hidropónico; esto tiene un efecto de endurecimiento de las plantas jóvenes como una preparación para recibir una fuerza completa de nutrientes y para las condiciones de crecimiento en el área de cultivo. Algunas veces, para tener una planta más fuerte y compacta, los productores comerciales aplican niveles altos de CE a sus plántulas más viejas cuando las condiciones de luz son bajas, como en invierno.

Es vital para la formación de flores del primer racimo asegurarse que el crecimiento sea rápido y las condiciones ambientales sean óptimas en esta etapa temprana.  El primer racimo floral se inicia dentro del meristema apical aproximadamente 10 días después de la expansión de los cotiledones bajo condiciones cálidas.  En esta etapa, la mayoría de las plántulas todavía están en el área de propagación o recién han sido transplantadas y la temperatura en esta etapa tendrá influencia sobre el número de flores en el racimo.  Se ha encontrado que cuando las plántulas crecen a bajas temperaturas (12-14°C), el número de flores en el racimo se incrementará.  Frecuentemente el racimo se divide en dos o tres ramas separadas de flores, esto es más común en los tomates cereza o cocktail, donde se puede formar racimos de múltiples ramas; la iniciación de la floración bajo estas condiciones es lenta y con un número mayor de flores por racimo.  Condiciones más cálidas durante el desarrollo de la plántula (mayores a 20°C) da como resultado un racimo simple con un número estándar de flores (generalmente de 5 a 8 flores para variedades de frutos más grandes) y un mayor número  de hojas producidas antes que el primer racimo esté visible.  Mientras que los productores comerciales han usado este “método de baja temperatura” para incrementar el número de flores en el primer racimo, pero no es una práctica muy difundida ya que reduce drásticamente el desarrollo de la planta que da como resultado plantas más débiles y puede conducir a un incremento del ataque de enfermedades y el retrazo de la primera cosecha. Un buen manejo durante esta etapa es crucial ya que la planta joven de tomate, generalmente se inicia por lo menos con cuatro racimos antes del transplante a un sistema hidropónico (aunque sólo sea visible el primero).